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  Cod.0872   Escrito por Lic. Viviana Lomonico - Gestión Educativa y Psicopedagogía - Docente Inicial y Primaria - Directora CICRE

Orientaciones sobre el control del comportamiento del niño

El niño que presenta problemas de actitud en el aula, tiene actitud provocadora, falta de motivación y rebelión ante las normas y ante la figura del docente. Presenta graves problemas de aprendizaje, en general  debido a patrones de conducta incorrectos. Nos vamos a centrar en su conducta, y en conseguir mejorar su actitud dentro y fuera del aula. Para ello es necesaria la colaboración entre la escuela y la familia. Esta colaboración es sumamente importante si se quiere conseguir resultados positivos.
 
Aspectos a  considerar y  tener en cuenta:
1.- Que los alumnos imitan el comportamiento de los adultos, por lo que para conseguir un comportamiento adecuado, nosotros debemos ser un ejemplo para él.
2.- Concretar el comportamiento, resumir lo que el alumno debería de hacer preferentemente en términos positivos. 
3.- Enseñar soluciones alternativas a los conflictos, trabajar distintos tipos de pensamiento (ponerse en el lugar del otro, consecuencias y causas de una conducta,...), manteniendo charlas individuales con el alumno, conversando sosegadamente, con una relación cordial sin intimidación. 
4.- Los elogios por los avances del niño deben de ser concretos, adecuados e inmediatos. Lo que aumenta la probabilidad de que esta conducta se interiorice y generalice.
5.-  Utilización  de reforzadores sociales (elogios,...), materiales (juguetes, golosinas...), actividades (ver TV,...) . El refuerzo puede emplearse con el resto de la clase, para afianzar conductas y actitudes que se estén trabajando con el alumno y ampliar al resto de la clase.
6.- Tener en cuenta que el prestar atención a un alumno/a puede convertirse en un fuerte reforzador. Debemos tener cuidado en el uso involuntario de algunos reforzadores, como las reprimendas.
7.- Tener en cuenta la importancia de un ambiente relajado y tranquilo, ya que los entornos tensos, alborotados y desestructurados aumentan la tensión del alumno. Reflexionar sobre qué podemos hacer para tener un entorno de aula tranquilo y relajado. 
Estas orientaciones son para tenerlas en cuenta tanto en el centro escolar como en el ambiente familiar. Es importante la coordinación y el diálogo entre ambos. Tener en cuenta también que al iniciar un programa de modificación de conducta, sus resultados no son inmediatos, pudiendo haber inicialmente un incremento de la conducta no deseada. Es fundamental llevar un registro de las conductas del alumno. Los registros que lleva a cabo  el docente  en el aula, pueden ser enviados a su familia para que ésta recompense los avances y felicite al chico o retire actividades agradables para él en el caso de que sean conductas negativas. La forma de utilizar los registros debe ser un estímulo para incrementar actitudes y conductas adecuadas y hacer un seguimiento del alumno.
 
Proceso de modificación de conductas
1.- Observar el comportamiento del niño.
2. Hacer una lista de conductas-problema que se desean cambiar, incluyendo la frecuencia en que aparecen.
3. Ordenar la lista por orden de prioridades.
4. Señalar las conductas que primero deseamos modificar, aquellas en las que se puede obtener un resultado más rápido (las menos complicadas o las más frecuentes).
5. Elegir una o dos conductas para modificar y olvidar las restantes. Más tarde se tratarán estas últimas.
6. Hacer un plan sobre las medidas que se tomarán en caso de que el niño funcione bien (positivas) y en caso de que lo haga mal (negativas).
7. Explicar al niño la nueva situación. Se trata de explicar al niño las nuevas normas.
8. Ser constantes en su puesta en práctica.
9.- Confeccionar un listado de cuáles van a ser los posibles reforzadores para el alumno de modo que sean efectivos. 
10.- Al principio de iniciar el plan de modificación de conducta deberán administrarse los reforzadores de modo más continuado, reduciendo gradualmente la frecuencia del mismo en función de la ocurrencia y de la persistencia de la conducta-objetivo.
11.- Llevar un registro de conductas negativas y progresos. Hacer dos listas, una la llevará  el docente  y otra la completará el alumno. Revisar la lista al final de la semana. Utilizar el registro como reforzador de la conducta positiva.
12.- Juego de roles: Se trata de un juego para mejorar la conducta del alumno. El proceso comienza explicándole que se va a realizar una experiencia para mejorar su comportamiento y por la que obtendrá algunos beneficios si se realiza bien. Comenzar este juego en un ambiente facilitador que sirva de entrenamiento y reforzador del alumno. Cuando el alumno tenga éxito en el juego se empleará algún tipo de reforzador de los seleccionados. El juego se puede aplicar también al grupo-clase.
13.- Colocar en un lugar de fácil acceso para el alumno un calendario que recoja su proceso.
14.- Con el resto de la clase: Incluir en el Plan de Acción Tutorial algunas sesiones para trabajar las habilidades sociales (ponerse en el lugar del otro, decir cumplidos, quejarse,...)
15.- Coordinar estas orientaciones con el resto de profesores que le imparten docencia al alumno.
Siempre está la opción de consultar y solicitar asesoramiento externo (psicopedagógico o psicológico)para acompañar el proceso de cambio desde una mirada externa que aporte estrategias  que enriquezcan el trabajo realizado por el docente.
 
Lic. Viviana Lomonico
Gestión Educativa y Psicopedagogía
Docente Inicial y Primaria
Directora CICRE


   
 
 
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