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  Cod.0863   por Viviana Lomonico - Lic. Psicopedagogía y Gestión Educativa - CICRE

Por qué los niños deben dormir solos?

Hay que tener en cuenta que a los niños les gusta dormir con los padres: les reporta seguridad, confianza y cariño. Pero, desde el año de edad, lo mejor es que tu hijo aprenda a dormir solo, en su propia habitación. El problema surge cuando el niño llora o se niega a dormir solo, llegando a levantarse de su cama para ir a la de sus padres.
Muchos papás, acaban cediendo ante la presión de ver a su hijo llorar. Pero, salvo ocasiones especiales (por ejemplo, cuando el niño está enfermo), este hecho, según algunos especialistas es perjudicial para su desarrollo. Puede llegar a hacerse excesivamente dependiente e incapaz de pasar, más adelante, una noche fuera del hogar familiar.
En las ocasiones en que tenga una pesadilla, lo mejor es estar a su lado mientras se le pasa el susto. Esto lo ayudará a tranquilizarse y a dormir de nuevo, pero siempre en su cama.
 
Conseguir que duerma solo
Una vez que los padres han tomado la decisión, la firmeza será la tónica constante. Si el niño ve que uno de los dos duda, lo notará y se aprovechará de ello.
Para que el cambio sea más fácil, consigue una habitación atractiva para él. Decorá las paredes con murales infantiles de sus personajes favoritos, llená la habitación de juguetes, etc. En definitiva, haz que se sienta cómodo en ella y que quiera pasar tiempo allí.
Si se levanta y va a tu habitación, mantente firme y devuélvelo a la suya. Si se mete en tu cama cuando están dormidos y no se dan cuenta hasta la mañana siguiente, pueden probar varios trucos:
Colgá una campanilla en la puerta de su habitación o de la tuya para que lo oigan al empujarla.
Bloqueá la puerta con algo que le permita entrar si pasa algo, pero que le obligue a hacer ruido para que lo oigan.
Recompensá a tu hijo cada noche que duerma solo. No se trata de que le hagas un regalo cada día, sino de que le alabes o le des un fuerte abrazo, haciéndole ver lo orgullosos que se sienten  de él porque ya se porta como un niño mayor.
Una manera efectiva es la de habituar poco a poco al niño a la soledad de su habitación de modo que paulatinamente vaya venciendo el miedo.
La exposición puede comenzar pidiéndole que esté unos minutos solo en su habitación durante el día. Si es necesario permaneceremos al lado de la puerta. Se repetirá las veces que sea necesario hasta que no sienta miedo de estar solo.
Poco a poco hay que ponerlo un poquito más difícil. Por ejemplo, ampliando el número de minutos que pasa solo, hasta llegar a media hora.
Una vez que es capaz de estar solo ese tiempo, vamos aumentando también poco a poco la distancia en la que nos situamos desde la puerta de su habitación, hasta que sea capaz de tolerar sin miedo que permanezcamos, por ejemplo, en el salón mientras él se queda en su habitación.
Es conveniente también ir animando al niño haciéndole ver cómo va progresando
El siguiente paso puede ser el de estar solo en su habitación pero ya en horario nocturno, por ejemplo, aproximadamente a la hora de acostarse.
Cuando el niño sea capaz de aguantar media hora en su habitación, ya se le puede pedir que comience a dormir en su habitación.
Si esta etapa se comienza en vacaciones o fines de semana el niño puede acostarse más tarde con lo que estará más cansado y conciliará antes el sueño.
Al principio, el adulto se quedará con él hasta que se duerma. Una vez dormido, el adulto puede elegir entre marcharse a dormir a su habitación, quedarse a dormir en una habitación contigua o más cercana, o incluso echar un colchón cerca de la puerta para que el niño se sienta más seguro.
La progresiva retirada hasta que sea capaz de dormir solo sin ninguna ayuda del adulto dependerá de las dificultades de cada niño.
 
Viviana Lomonico
Lic. Psicopedagogía y Gestión Educativa                 
CICRE
 


   
 
 
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