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  Cod.0862   por Lic. Bárbara Carrera - Psicóloga UBA

Criar en tiempos revueltos

Vivimos tiempos agitados donde los días se nos pasan como horas y la horas como minutos, donde lo más elemental se complejiza haciéndonos perder noción de que cada acción elegida en la paternidad, los primeros años de vida de nuestros hijos, son fundamentales.
Luego de una jornada de trabajo intenso, llegamos a casa para encontrarnos con nuestros hijos, que llegan cansados buscando el calor de lo conocido, del juego, los mimos y nuestra compañía. Debemos dedicarles ese rato reparador de juego compartido, sentarnos en el piso a armar rompecabezas, jugar con autitos, tomar el té con las muñecas. Con solo una hora y hasta con treinta minutos de un verdadero momento de conexión con ellos, los alojamos, los contenemos, mostrándoles que los avatares de la vida pueden ser muchos pero que acá en casa, hay un lugar seguro donde poder estar. Así les brindamos tiempo de calidad, un verdadero encuentro donde nos involucramos íntimamente en nuestra relación padre-hijo o madre-hijo.
Es nuestra obligación ser protectores más que sancionadores, desde ese lugar todo es más fácil para enfrentar el mundo, y en casa la rutina se amenizará. 
Hay días en que nada alcanza y aparecen los berrinches y comenzamos a sentirnos desbordados por la situación. Es importante entonces abordar la conducta de nuestros hijos, comprender lo que les pasa y ponerlo en palabras. Así les transmitimos que efectivamente entendemos lo que les está sucediendo y que los estamos acompañando, pero también delimitamos su accionar. 
Es necesario decirles “Yo sé que querés seguir jugando porque este juego es muy divertido, pero hay que ir a dormir ahora porque mañana hay colegio”.
Aun estando en el berrinche más terrible nuestra voz resonará y llegará la calma. Debe aparecer en nosotros la empatía por la cual ellos se tranquilizarán, entendiendo que como padres podemos ponernos en su lugar, podemos comprender que los atraviesa, pero que hay cierto orden que cumplir y nosotros se lo estamos marcando porque comprender no significa estar de acuerdo.
Los niños con buena autoestima, confianza básica y apego seguro, obedecen. Por eso dedicarles tiempo, jugar, mimarlos, es parte tan importante en esto; la confianza en ellos es la pieza fundamental.
La dificultad se presenta en tolerar el enojo de los hijos sin llegar a enojarnos nosotros los padres; y en relación a esto el autocontrol también puede aprenderse.
En la vorágine cotidiana es importante no perder de vista que el tiempo es hoy, la infancia es el tiempo constitutivo de la identidad y esto nos invita a interpelarnos como padres, y a construirnos y reconstruirnos cada día en la difícil tarea de criar a nuestros hijos en la época del tiempo efímero y volátil.
 
Lic. Bárbara Carrera
Psicóloga UBA
 


   
 
 
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